El único
deseo y objetivo que todos los seres humanos de este planeta coincidimos es que
todos queremos ser felices. Queremos la Felicidad tanto para nosotros mismos
como para nuestros seres queridos. Y para conseguirla nos educan ya desde la
cuna. Cada padre o madre lo hace como mejor entiende, sabe, puede y considera
lo que es la Felicidad y hacia ahí enfocará la 'educación' de sus hijos: unos
más hacia el ‘Tener’, otros hacia el ‘Ser’. En ambos casos, siempre se desea
algo del otro lado.
Por
experiencia personal he vivido y he observado como ambas filosofías o creencias
del camino que hay que seguir para conseguir Ser Feliz lleva a perderse en ese
camino y las excusas y auto-justificaciones abundan para postergar ese objetivo
de sentirse y ser feliz. Justificaciones del tipo: “…Cuando acabe los estudios….
Cuando consiga este peso ideal…. Cuando encuentre alguien que me quiera…..
cuando tenga un hijo, una familia….. Cuando el hijo se vaya a casa…. Cuando me
jubile…. Cuando tenga una vivienda…. Cuando logre tener reconocimiento…. Cuando
publique mi libro…. Cuando supere esta enfermedad… Cuando me sienta querido como yo quiero ser querido.... Cuando, cuando, cuando…”
Sin embargo,
la Felicidad NO es un logro a conseguir. Nunca se consigue alcanzarla
plenamente (¡Gracias a Dios!) y no depende jamás de factores externos. Solo
cuando somos capaces de agradecer todo lo que se nos ha ofrecido en esta vida y
le hemos sacado a cada persona, cosa o experiencia todo su potencial de
aprendizaje logramos ser felices. Así que la Felicidad no es un bien alcanzable
a través de estudios, casorios, cosas, status, dineros, viajes, poder,
educación, trabajo, salud, proyectos, casas, coches, formaciones, éxito, reconocimiento, amor,
familia, etc, etc, etc sino solamente a través de la Gratitud.
La Gratitud es
el mayor chute de Felicidad que una persona puede inyectarse.
La Felicidad
no es otra cosa u objetivo a conseguir en la vida como si fuera status, poder o
dinero. De hecho, querer conseguir la Felicidad a toda costa a mí me suena
similar a algo de carrera armamentística en el que todo vale con tal de llegar
a la meta y ganar. Durante muchos años he sido testigo como en la búsqueda de
esta ‘Felicidad’ (sea cual sea la que busque cada uno) se han dejado
innumerables cicatrices, heridos y cadáveres por el camino, tanto reales como simbólicos. Sin embargo, la
Gratitud implica limpieza, respeto, humildad y generosidad de corazón. Te pone
a bien con todo lo vivido en tu vida, por difícil que haya sido.
La Felicidad
no viene de 'fuera' sino que viene de 'dentro' a través de la Gratitud,
independientemente de la vida que te haya tocado vivir, de lo duro de las
condiciones físicas, económicas, laborales, políticas, familiares o
emocionales, de las pérdidas de todo tipo que hayas tenido que pasar o estés
pasando. Si agradeces cada experiencia por dura o difícil, de la misma forma
que sabemos agradecer cuando nos hacen un regalo que nos gusta, entonces, solo
entonces, logramos entender que el camino más corto para conseguir la Felicidad
es la Gratitud.
La Felicidad suele ser temporal como nube que pasa, mientras
que la Gratitud es un sol que ilumina tu corazón eternamente. He dixit.
