Yo me perdono
Tú te perdonas
Él se perdona
Nosotros nos perdonamos
Vosotros os perdonáis
Ellos se perdonan
Cuando perdono se liberan las emociones que me dañan y, aunque solo sea por puro egoísmo, el perdón me abre las puertas a la salud y al bienestar físico, emocional y espiritual. He decidido perdonar. De hecho, pensaba que ya lo había hecho hacía mucho tiempo; pero me he dado cuenta que dentro de mi seguía con mis deseos justicieros y exigentes de que, para poder sentirme en paz y digna, la otra parte tenía que reconocer su parte en el conflicto y me pidiera perdón por ello. Vamos, exactamente lo mismo que le pasa a la otra parte. Me sentía víctima de la situación, la única víctima, hasta que me he dado cuenta que la otra parte también se siente víctima. Entonces... ¿quién ha sido el 'dañador'? ¿No somos acaso dos caras de la misma moneda? ¿No somos el reflejo de nuestro propio espejo?
Cuando perdono a los demás sin exigencias, me estoy perdonando a mi y mi forma de ser y pensar, en mis creencias, mi sentimiento de culpa, de fracaso, de impotencia, de ira, de dolor, de bloqueo, de autorecriminaciones de todo tipo, etc. Al perdonarme yo, soy libre y libero a los demás de mi forma de ver e interpretar el mundo, de mi sentido del deber, la honestidad, la justicia. Me libero y libero al otro de mi forma de interpretar. Me he quitado los topes de los ojos que se les pone a los burros y a las mulas. Ahora tengo una visión completa, y me siento ligera de carga sin portear la carga de los demás. No tenemos que estar de acuerdo.
En una situación a perdonar solo hay perdedores porque ambas partes se han herido. En la frase anterior iba a añadir... "se han herido con razón o sin ella", pero ¿acaso hay alguna razón que justifique herirse?. Cuando se ha llegado a perder el control de sí mismo y nos hemos permitido dañar al otro, ambos hemos perdido y nos hemos alejado de ser personas, personas humanas.
En el perdonar se manifiestan 3 virtudes que llevo dentro de mi:
La Belleza, la Pureza y la Paz.
Y esas tres virtudes esenciales (hay otras muchas más dentro de mí) las reconozco también en cada persona.
Yo te perdono porque reconozco en ti una manifestación diferente, pero una misma esencia.
Yo te perdono porque tu eres yo y yo soy tu. Hijos de la divinidad y de la humanidad. Mitad hijos de Dios, mitad hijos de puta.
Nota: Y utilizo la palabra Perdón siendo consciente que a mucha gente (tipo New Age y similares, aunque no toda) le chirría esa palabra porque creen que erigirte como ‘perdonador' es ponerse en una posición superior de prepotencia. Es decir, "soy más bueno o mejor que tú porque te perdono todo lo que me has hecho..., soy más humilde que tú porque he vencido mi ego orgulloso..., soy más mejor que tú porque..." etc etc.
Te sueltan cosas como "¿Y quién eres tu para perdonar? ¿Te crees mejor que otros o qué?". Y no les falta razón, no, en hacerte ese tipo de preguntas, pero al mismo tiempo te están juzgando, así que en sí mismas, esas preguntas les rebotan en su misma cara. Suelen reivindicar o utilizar la palabra ‘soltar’ siendo expresiones favoritas las de ‘suelta’… ‘fluye’…. Pero me alejo de la esencia de este post. Continuo...
Yo prefiero la palabra perdón. Me centra en mi cultura y en mis raíces. No necesito irme a otro vocabulario importado de otras filosofías y corrientes espirituales del otro lado del mundo. Y total, tampoco voy a hacer una disertación léxica. No me quiero perder en la forma sino transmitir el mensaje que, en ambos casos -aunque utilicemos vocabulario diferente- queremos expresar lo mismo. En el contexto de este artículo, Perdonar y Soltar son sinónimos.
Sinónimos en el sentido de abandonar el victimismo, el ego insano, las exigencias, el querer tener la razón, y te permites seguir con tu vida con más amor y comprensión de estos seres que somos... humanos, con todas sus imperfecciones. Notar que dentro de esa palabra, también contiene la palabra 'perfecciones'. La esencia del ser humano es la perfección; así fuimos creados. Seres perfectos y completos, y la complitud incluye también las imperfecciones.
Utilizo la palabra Perdón en su sentido más cristiano, es decir, de amor, de Amor con mayúscula. Me amo y por eso me perdono y porque perdono, me amo. Y como consecuencia amo y libero a la otra parte.
“Ama a los demás como a ti mismo"
Eso no implica estar de acuerdo con la otra parte ni dejarte pisotear. Perdonar no es olvidar. Soltar no es olvidar. Si no... ¿para qué habría servido todo este aprendizaje? Solo los verdaderos seres son capaces de madurar con ello. Libres de reconstruir lo destruido o de alejarse. La 'guerra' hace monstruos y hace santos. Sale lo peor y lo mejor de cada uno y en cada uno salen ambos aspectos que, si hasta ahora no los conocías, date por seguro que tras un conflicto verás aspectos de tu ser hasta ahora desconocidos para ti. Estos aspectos van desde reconocer esas virtudes que hasta ahora no eras capaz de haber visto como tus sombras, incluida la sombra dorada.
Tras cualquier crisis (con uno mismo o con otras personas, siendo estas últimas un reflejo de tu propia polaridad), de esas que te han llevado a conocer lo que es "la noche oscura del alma", suelen surgir las mejores obras de arte, los mejores seres humanos. Es el deseo de hacerlo mejor que en el pasado. Siendo conscientes que si eligen reconstruir siempre quedarán cicatrices que se pueden acariciar juntos y reírse de ellas o seguir echándoles sal. Para mi alejarse es huir, huir del dolor y, por lo tanto, seguir inmerso en la infancia de la pataleta, en la inconsciencia e irresponsabilidad del loco, en autojustificaciones de todo tipo, pero que en verdad, sigue sumido en el rencor, en el no perdón. Borrón y cuenta nueva sí, pero sanamente, no como una huida.
Para mi el Perdón se manifiesta en superar y reconstruir, en demostrar con hechos, si no solo queda en palabras... como tantas cosas. Una vez más esa es mi visión y no deseo imponerla. Suelto y perdono mi rigidez. Una parte importante de amar es respetarte y respetar las decisiones de los demás. Sin amor y sin respeto hacia uno mismo no se puede amar y respetar a los demás. Esa es la base de todo. Así que termino este post repitiendo de nuevo el Verbo de la Sanación:
Yo me perdono
Tú te perdonas
Él se perdona
Nosotros nos perdonamos
Vosotros os perdonáis
Ellos se perdonan

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